Archivo de la etiqueta: ciudadania

La ley anti-libertad

Soy fumador desde hace ya demasiados años y entiendo perfectamente a los fumadores pasivos que, desde el respeto, reivindican su espacio sin tabaco, por otra parte cada vez mayor.

Mi indignación viene por la sensación de parecer un apestado, un criminal y en algunas declaraciones poco menos que un asesino de niños, por el hecho de fumar. Actividad a la que a los de mi generación nos animaron desde todos los ambitos sociales, no digo que no tuviésemos la posibilidad de escoger, pero desde luego lo que no teníamos es la información actual, al contrario se entendia el fumar como algo socialmente positivo y estábamos rodeados de publicidad por todas partes que incitaban a fumar al más “pintado”.

¿Desde cuando no se nos bombardea con este tipo de publicidad?

Más lógico hubiese sido una restricción a partir de una determinada edad en la que aún no se iniciaron y si tenían esa información.

Si hay alguna cosa que me fastidia, desde luego, es que me impongan algo a la fuerza y la hipocresía de unos gobiernos que por un lado no prohiben el tabaco pero criminaliza al que fuma.

Se equivocan (en mi opinión) si piensan que acabarán con los fumadores aislándonos en nuestras casas o en la calle, bueno, o ni siquiera eso.

Se equivocan si creen que no tendrá repercusión económica en la hostelería, solo hay que preguntarles a ellos, si ganasen más prohibiendo fumar en los bares ya los hubiesen dejado todos para no fumadores.

Es posible que los “fumadores pasivos” vayan más tranquilos y felices a cualquier bar, restaurant, discoteca, etc….pero claro, solo podrán estar acompañados en sus salidas de gente de su “especie” y podrán cenar, tomarse una copa y charlar con ellos, porque la otra “especie” tenemos prohibido hacerlo, como lo hemos hecho toda la vida.

Cuando en mi casa he tenido problemas con mi familia por ser fumador lo hemos solucionado de una forma justa y razonable, sin imposiciones de entrada ni acaparando la razón.

Pero ahora no podré ir a cenar ni a tomar una copa ni a bailar o a escuchar música a ningún local público con mi mujer porque yo fumo, este año una vez escogía ella el restaurante y otra yo, a partir del dos de enero, se acabó, cenaremos en casa siempre.

Creo que se han pasado, si ya los locales se han gastado una pasta en adecuarlos para fumadores, o no, ¿a qué viene esto ahora? ya teníamos la libertad de escoger, ahora no, por eso para mí es una ley anti-libertad.

2 comentarios

Archivado bajo Alcohol, Ayuda, Drogodependencias, España, Frustraciones, General, medio ambiente, Opinión, personal, Política, reflexiones, Sentimientos, vida, videos

MATRIMONIOS GAYS USA (VIDEO)

En un comentario  recibido por parte de Santiago, compañero del blog opinionciudadano, me incluyó este interesante video. Al verlo me volvieron las ganas de tocar este tema, que sigue de actualidad y que creo que aún da para mucho más.

Espero vuestras opiniones.

El amor nunca debe ser motivo de intolerancia

El amor nunca debe ser motivo de intolerancia

En mi opinión los padres tenemos todo el derecho a elegir el tipo de educación que queremos para nuestros hijos, pero no siempre somos los más capacitados para saber cual es la correcta.Pienso que cuanto antes los niños se eduquen en un ambiente y unos valores de tolerancia, mucho mejor para todos. Por lo tanto es lógico que se les enseñe que en nuestra sociedad existen diferentes modelos de família, como el formado por parejas del mismo sexo y por ello no nos tiene que ofender ni hacernos sentir violentados.
Es cierto que hemos estado sometidos a un adoctrinamiento salvaje, durante siglos por parte de la iglésia católica en connivencia con gobiernos poco o nada demócratas, demonizando,condenando,reprimiendo con violencia o a veces escondiendo hipócritamente una realidad simplemente humana como la tendencia sexual, como si eso fuese un crimen, pero afortunadamente hoy somos un poco más civilizados y empezamos a verlo como algo natural. Y es labor educativa, seguir avanzando en esa línea, para que dentro de unos años rompamos con otro tabú más.
Estos padres siempre tendrán la opción de cambiar a su hijo de centro, si lo que quieren es que no conozca esa relidad, o que la conozca solo desde el punto de vista de unos padres con prejuícios sociales,pero yo he optado por ganarme la confianza de mis hijas, para poder intervenir en su educación dandoles mi punto de vista sobre cualquier tema y en su caso mostrar mi disconformidad con alguna cosa que puedan aprender en la escuela,con los amigos,en el gimnasio o en la calle que difieran de mis principios.
Será necesaria una buena labor pedagógica para neutralizar la imposición de unos principios que no tenian nada que ver con la realidad social, Y es una muestra de amor a los hijos, pensar que quizás nosotros no fuímos educados de forma totalmente correcta, para que ellos si lo sean.

 

13 comentarios

Archivado bajo General, IGLESIA, Opinión, Política

EDUCACION PARA LA CIUDADANIA vs IGLESIA

Paseando por artículos de actualidad, me topé con uno sobre un tema que me interesa bastante, la asignatura de Educación para la ciudadanía.

Su autor ( Reyes Mate ) también lo es de un libro dedicado a profesores de esta asignatura. En este artículo explica con bastante claridad lo que yo también pienso del tema, así que no pude resistir la tentación de ” tomarlo prestado”  con su permiso para que pueda ser discutido en esta página.

Creyentes y ciudadanos

REYES MATE 01/07/2007

Soy autor de un libro dedicado a los profesores de la asignatura Educación para la Ciudadanía. Lo he hecho pensando que ejercía el noble arte de la ética política, así que debería asombrarme del comunicado de los obispos que descalifica esa incursión como atentado a derechos de los padres. Pero no me asombro porque fue lo mismo que dijeron sobre el divorcio y la LODE, aunque los protagonistas fueran el hábil Tarancón, el bueno de Díaz Merchán y, ahora, el duro de Rouco.

La Iglesia española tiene un esquema mental con el que mide la relación de la política con la moral y es ésta: existe un derecho natural que tiene sus principios establecidos sobre lo que es bueno y malo en la vida privada y pública. Como su representante en la tierra es la Iglesia católica, hay que atenerse a ésa cuando se legisle sobre el particular. Este supuesto va cambiando de piel: ya no se habla de derecho natural sino de un “derecho originario e inalienable”; ya no se presenta la Iglesia como garante del mismo, sino que se le atribuye “a los padres y a la escuela” (privada); ya no afecta a toda la vida social, sino sólo a la familia y a la sexualidad.

Los números 11 y 12 de la declaración del pasado 21 de junio son fiel reflejo de esta teoría. Suena la alarma cuando constatan que la citada asignatura pretende “la formación de la conciencia moral de los alumnos”. Eso es una grave lesión “al derecho originario e inalienable” de los padres y de las escuelas privadas (las publicas tienen que ser ideológicamente “neutrales”), únicos habilitados para “elegir la formación moral que deseen para sus hijos”. La LOE, al no respetar estos principios, permite que el Estado “suplante a la sociedad como educador de la conciencia moral”, con lo que la formación moral degenerará en adoctrinamiento.

¿Pretende la nueva asignatura formar la conciencia del alumno? Claro que sí, pero sólo en lo que afecta a sus derechos y deberes ciudadanos. ¿Puede el Estado, es decir, los representantes del pueblo, legislar sobre asuntos de convivencia de una manera distinta a como lo plantearía ese famoso derecho natural gestionado por la Iglesia? Es evidente que puede. Lo reconoce el propio documento cuando lamenta que Educación para la Ciudadanía no se haya limitado a explicar la Constitución y los Derechos Humanos. Se puede hablar de tolerancia, de ciudadanía, de responsabilidad, de paz y reconciliación, de la pobreza en el mundo y del medio ambiente. Eso forma parte de la moral pública y hablar de eso no parece que atente “al derecho originario”. Se puede hablar de ello sin peligro de adoctrinamiento porque la educación cívica no significa que se hable de sus temas sin sentido crítico. Se puede criticar la democracia realmente existente desde lo que Aranguren llamaría “la democracia como moral” y los derechos humanos tienen flancos muy vulnerables. Eso forma parte de la famosa “libertad de enseñanza” que no es sólo el derecho a crear centros privados con ideario religioso, sino también libertad de cátedra en la escuela pública y en la privada. El respeto al sentido crítico consolida la convivencia más que cualquier apología.

Reconozcamos que aquí la Iglesia ha dado un paso adelante. No están tan lejos los tiempos en los que la Iglesia condenaba la libertad de conciencia, la libertad de enseñanza, el liberalismo, la democracia y hasta perseguía los derechos humanos; y más cercanos, en los que no había más moral pública y privada que la suya. Como suele decir el teólogo alemán Johan Baptist Metz “no hay un solo valor moderno que no haya sido desacreditado por la Iglesia”, aunque muchos de ellos han salido del seno del cristianismo.

El problema es la familia y la sexualidad, último reducto de un imperio temático venido a menos. El alumno puede oír juicios sobre el matrimonio gay que no concuerden con lo que le digan en clase de religión católica. ¿Justifica esta disonancia le negación de la asignatura? Desde luego nada impide que, en nombre de la libertad de cátedra, un profesor de la escuela pública critique esa figura y otro, de la privada, la elogie. Lo importante es que se conozca esa modalidad jurídica y se la pueda juzgar libremente.

Esta confrontación entre Iglesia y Gobierno por una asignatura semejante no la han dado los franceses ni los alemanes, sin duda porque tienen otra idea del lugar de la religión en democracia. Resulta difícil imaginar a un obispo francés diciendo que no se pueden defender los derechos republicanos en una escuela católica o exigiendo “neutralidad ideológica” en la escuela pública. La diferencia es que mientras en el país vecino el republicanismo forma parte de la cultura general, aquí la versión escolástica del derecho natural es residual. Eso explicaría por qué la Iglesia francesa es socialmente tan influyente, pese a la rigurosa laicidad del Estado, y aquí cada vez lo es menos, pese a la complaciente “aconfesionalidad” del Estado español.

Se equivoca gravemente la Iglesia española si mide su presencia social por el eco que encuentra en un partido político. Ese eco es ruido y la triste verdad es que cada vez interesa menos su discurso a los creyentes, también a los de ese partido, y al conjunto de la sociedad española. Es verdad que no corren tiempos favorables a la lírica, pero se echa de menos una voz que despierte lo mejor de una tradición tan fecunda como la cristiana que es algo más que familia y sexo.

Reyes Mate es autor de Luces en la ciudad democrática. Guía del buen ciudadano, Pearson, Madrid, 2007.

2 comentarios

Archivado bajo IGLESIA, Opinión, Política